Carmelo viene perdiendo protección térmica al eliminar los árboles de la ciudad y no existir políticas de restitución

Imagínense este clásico lugar carmelitano sin los árboles.

Una de las razones por las que las personas ya no caminan en las ciudades, es porque existen pocos elementos de sombra y espacio; éstos son indispensables para lograr confort térmico urbano, ya que nos protegen de las inclemencias del clima. Uno de los principales elementos de sombra y espacio son los árboles, la falta de éstos generan islas de calor, lo que reduce la habitabilidad urbana, siendo menor el número de personas que hagan uso del mayor espacio público existente: las calles, es evidente que caminar en una ciudad que tenga como promedio 23º y que en sus calles no existan árboles es todo un atentado.

Los entendidos en ecología urbana aseguran que el confort térmico en las calles, y dependiendo de la altura de las edificaciones es necesario proveer de sombra entre el 30% y el 65% de la superficie de este espacio público.

Año a año la eliminación de árboles por diversos motivos, rotura de caños, veredas, falta de visibilidad a comercios, ha eliminado cientos de árboles en la ciudad. Hay zonas que se han vuelto intransitables los días de verano y sol intenso por carecer de sombras. “No se puede andar en la calle”, es una frase muy común que pocas veces la relacionamos con la ausencia de árboles en la ciudad, y que tendríamos que comenzar a observar.

La ausencia de árboles en Carmelo viene en crecimiento, no se restituye como dice la normativa municipal y tampoco las autoridades controlan. La poda, que cumple una función fundamental en el crecimiento correcto de los árboles muchas veces no se tiene en cuenta diversas técnicas necesarias, nos explicó un técnico.

Las ciudades sin árboles sufren el efecto “isla de calor”, por el que aumentan su temperatura varios grados. Como consecuencia, se incrementa el uso de los sistemas de climatización y, con ello, un mayor gasto energético. Los árboles evaporan agua, ofrecen sombra y regulan así la temperatura de su entorno. El incremento de un 10% en la cubierta de las copas de los árboles en las ciudades puede disminuir de 3 a 4°C en la temperatura ambiente. En invierno también disminuyen el gasto de calefacción: hacen de muralla contra el viento, que produce una sensación térmica de mayor frío.

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