Combatir la mediocridad

Por Elio García Clavijo /

Hoy en El Observador el joven abogado Andrés Marabotto Berreta publica una carta in memoriam al profesor Lincoln Maiztegui Casas.

En una parte de la misma dice sobre Lincoln que era una persona que “se debatía a duelo con la mediocridad desde todas las tribunas posibles, haciendo que los demás se desafíen a ser mejores personas.”

Que hermosa definición de un alumno en el registro memorioso hacia su profesor.

Yo no sé si logro pero lo intento y es mi objetivo de vida. Desafiar la mediocridad que me inunda y a veces carcome, porque es muy fácil señalarla en los demás y no en nuestras propias conductas diarias.

Combatir la mediocridad trae muchos dolores de cabeza, alejamientos personales y públicos, renuncias, pero  finalmente creo la gente no es idiota y se da cuenta de quienes son astutos para acomodarse incluso sin sutilezas y descaradamente.

Superar la mediocridad es una tarea interna e invisible. Requiere de compañía a pesar de muchas noches de soledad e incluso amargura.

Avivar las brasas de los espíritus inquietos es colocarle un micrófono, un grabador, una cámara,  a un gobernante y hacerle preguntas. No quedarse callado y dejar que diga lo más conveniente.

Es jugarse ante la noticia de manera honesta y enfrentando tempestades, que se corporizan  luego mediante juicios, multas e incluso el premio mayor, cuando el gobernante no te concede entrevistas por miedo o por orgullo del poder.

La gente lo percibe de inmediato. Y ese es el mandato divino, el de querer comprender las cosas. Aventurarse a salir del camino “correcto”, del trabajo liviano, y adentrarse en los problemas de la sociedad, embarrarse los zapatos con largas caminatas, salir mal herido de ellas y muchas veces enojado, insultado o menospreciado.

Ese es el precio de la verdad, el verdadero premio periodístico de la excelencia. Intentar .sin alcanzarlo nunca, la verdad de las cosas, la honestidad de la información, el sudor apasionado por estar de cara con las cosas que suceden en el pueblo.

En eso estamos hoy, sabiendo que nunca alcanzaremos la perfección, pero construyendo camino en el sentido de ir hacia una sociedad más fraterna e igualitaria, más humana y solidaria, más libre.

De eso se trata el periodismo. De meternos en las historias de quienes hacen el hoy, para el mañana.

Celebro así las cuatro mil voluntades que a diario nos leen y comparten nuestra información. Por ustedes hacemos estas cosas.

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