Un coloniense en el cruce de los Andes con San Martín en 1817

San Martín y el Cruce de los Andes.

El Gral. José de San Martín realizó su glorioso cruce de la cordillera de los Andes en 1817, entre toda la tropa que lo acompañó viajaba un nativo de la ciudad de Colonia del Sacramento, y que en un momento dado vivió en Higueritas- Nueva Palmira, siendo uno de sus primeros pobladores.

Brevemente esta es la historia de vida del Coronel Jaime Montoro: Nació en Colonia del Sacramento, el 15 de enero de 1793. Poco sabemos de su niñez y adolescencia. Actuó como cadete y luego como alférez en las fuerzas del Ejército Auxiliador de la Banda Oriental durante el primer Sitio de Montevideo; para luego pasar el 1º de octubre de 1814, a incorporado al Regimiento de Granaderos a Caballo que marchaba a integrarse en el Ejército Auxiliador del Alto Perú; en sus filas, tomó parte de la campaña de 1815, asistiendo a las acciones del Puesto del Marqués, Venta y Media, y Sipe.Sipe.

Luego de ello, es que, como teniente de la 1º compañía del 1º escuadrón del Regimiento de Granaderos a Caballo, se incorporó al Ejército de los Andes, que dirigía San Martín en 1817 y realizaría el famoso cruce de la cordillera entre enero y febrero de aquel año. En Chile, participó de las batallas de Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú, en esta última como capitán. Permaneció en el Ejército de los Andes hasta el 10 de mayo de 1819, en que volvió a Buenos Aires, donde ejerció diversos servicios.

El gobierno de la Provincia de Buenos Aires lo había encomendado en una expedición «destinada a la descubierta de las costas desde el Cabo San Antonio a la Bahía Blanca». Esta comisión fue realizada en la goleta norteamericana Río , capitaneada por Roberto Pulsifer, y tenía por objeto práctico el reconocimiento de la costa para el mejor desenvolvimiento de la navegación.

En marzo de 1824 tuvo a su mando la mencionada fuerza militar embarcada para reconocer la costa sur y ubicar el puerto de Bahía Blanca para fijar el destino del ejército que marchaba por tierra con el gobernador Martín Rodríguez.

Al constituirse en marzo de 1825 el Regimiento de Coraceros fue destinado al mando de la primera compañía, con el que actuó en las campañas contra los indios de la frontera sur de la provincia de Buenos Aires. Sobre la base del 1º escuadrón de dicho regimiento se formó el regimiento 4º de Caballería de Línea y Montoro pasó a él como Sargento Mayor en mayo de 1826. En la campaña del Uruguay, tomó parte en el combate del Ombú, en la batalla de Ituzaingó y en los combates de Camacuá y del Yerbal, sirviendo hasta el 18 de diciembre de 1827, en que obtuvo su cédula de retiro. El 5 de enero de 1829 volvió a reincorporarse, sirviendo luego a las órdenes de Oribe. Es aquí que se radica en Higueritas – Nueva Palmira, figurando en un padrón de 1832-3 – según lo señala Gallardo–  aparece como comerciante (con una pulpería), casado con Margarita Selva (argentina) y con un hijo de 2 años (quien se llamaba igual que su padre). Su comercio representaba un capital de $ 700, teniendo 3 ranchos avaluados en $ 250. Poseía un “criado” o esclavo, por el mismo valor.

En la batalla de Palmar, en que su jefe fuera derrotado por Rivera, a pesar del desastre, continuó peleando con bizarría aunque estérilmente, por lo que fue necesario mandar al general

Juan Lavalle, su amigo personal, para pedirle que se rindiera. En 1839 se suma a la campaña de Lavalle en la Argentina. En 1840 se lo encuentra en las filas federales, desempeñándose luego en las fuerzas del Cerrito, volviendo a servir con Oribe durante el asedio a Montevideo. El gobierno del Cerrito dispone el 18 de octubre de 1843, nombrar Comandante General de los Departamentos de Colonia y Soriano al Cnel. Jaime Montoro, cargo que desempeñó hasta que el general Rivera hizo la expedición al litoral uruguayo en 1846. En mayo de 1846 llega a la zona Fructuoso Rivera, comandante supremo de todos los ejércitos de la Defensa. Montoro, al considerar superior la fuerza que iba a atacarlo, se retira de Carmelo, siendo ocupado por Rivera. Al percatarse Montoro de su error de apreciación, inicia una lucha que se extiende por las calles del poblado. El 27 de mayo, luego de días de combate, se produce entre el arroyo de las Víboras y el cañadón del Curupí, un choque decisivo entre los dos ejércitos, del cual triunfa Rivera.

Pasada la “batalla de las Víboras” el vencedor ordena colocar diecisiete piezas de artillería en la línea norte del frente carmelitano, demoliendo varias casas para emplear sus materiales, levantando cantones junto a la Iglesia. En esos días, desaparece el poblado de las Víboras debido a los desmanes de las tropas.

Sus vecinos son trasladados a Carmelo, mientras la iglesia es abandonada y el fuego arrasa los restos del pueblo. Rivera da orden para que los barcos mercantes que se hallen en las Vacas se dirijan a Mercedes, conduciendo los prisioneros y pertrechos tomados al ejército Oribista.

Luego formó, junto con el coronel don José María Flores, una división al frente de la cual sostuvo un encuentro sin importancia contra las tropas de Rivera; éste, poco después, el 14 de junio del citado año de 1846, se posesionó de la villa de Mercedes sorprendiendo y derrotando a las tropas del coronel Montoro, el cual perdió la vida en la retirada tratando de cruzar el Río Negro.

Por Jorge Frogoni Laclau

Fuentes: Barrios Pintos y Reyes Abadie
“Orientales en la Emancipación Americana”. www.claromeconet.com/historia/historia Ricardo Gallardo «Del Histórico Partido de las Víboras» Ed. 19778

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