Uruguay ante la emergencia productiva

(*) Enero de 2018 pasará a la historia como el mes en que el campo dijo basta, no sólo por el masivo acto del martes 23 en Santa Bernardina, sino por las múltiples movilizaciones desarrolladas a lo largo del mes en varias localidades de todo el país.

Cada vez que nuestro campo pacífico y trabajador se manifiesta es porque las cosas están verdaderamente mal, y lo hace respetuosamente y con sentido de unidad e incorporando todos los matices.

Ahora corresponde que actuemos en consecuencia comenzando por el gobierno nacional y las 19 intendencias, mientras que los políticos de todos los partidos debemos ayudar a mantener el diálogo incorporando iniciativas e instrumentos que tiendan a la unificación social y solucionar las dificultades del sector productivo.

URUGUAY ES UNO SOLO. Los actores políticos y el conjunto de la sociedad debemos entender que no estamos ante un conflicto campo-ciudad. Uruguay es uno solo y el bienestar de sus ciudadanos depende de que sepamos conservar esa unidad que se traduce en el esfuerzo conjunto de todos los ciudadanos en la conformación de una sociedad más próspera. Con razón suele decirse que si al campo le va bien al país le va bien, pero el campo también necesita de ciudades prósperas, con industrias fuertes y servicios eficientes. Un país dividido sólo camina hacia el fracaso.

COMPETITIVIDAD. El pedido de competitividad vale no sólo para el área rural. Es necesario que Uruguay sea competitivo en todas sus actividades productivas. Los uruguayos somos todos iguales y nuestras necesidades las mismas, por eso, privilegiar unos sobre otros es mala señal y genera legítimos descontentos. No es justo perjudicar a unos para favorecer a otros por lo que el esfuerzo por mejor competitividad debe ser asumido por toda la sociedad, sin divisiones ni fracturas.

PLAN DE EMERGENCIA PRODUCTIVA.
El primer paso es la conformación a iniciativa del presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez de un grupo de trabajo de perfil técnico, amplio e inclusivo, que analice desapasionadamente y sin limitantes ideológicos las posibles tres medidas urgentes para conformar un plan de emergencia productiva.

- P U B L I C I D A D -

CAÍDA DE LOS COSTOS. Lo más urgente y de mayor impacto positivo para el país es una inmediata caída de los costos que pasa por dos medidas fundamentales: baja de los combustibles y de la energía eléctrica.

En el combustible, y sin afectar las políticas energéticas y los costos de funcionamiento, es necesario implementar medidas que generen caída en los valores a porcentajes aceptables y que impacten positivamente en el trabajo nacional. Una posibilidad es abrir el mercado a la libre competencia tal como ha ocurrido con la telefonía celular o el Banco de Seguros del Estado que contra todos los pronósticos negativos supieron competir y continúan siendo líderes al tiempo que han mejorado considerablemente los servicios que prestan a la población.

Respecto a la energía eléctrica, se debe facilitar que cada empresa genere su propia energía para poder funcionar de forma más eficiente.

REPERFILAMIENTO DE LAS DEUDAS. Es imprescindible un inmediato reperfilamiento de las deudas bancarias de todos los sectores de la actividad nacional. No es perdonar ni beneficiar a unos en perjuicio de otros, sino dar más tiempo y permitir que los afectados respiren asumiendo el correspondiente pago de intereses. A diferencia de la crisis de 2002 la plaza financiera nacional está fuerte y cuenta con margen para evaluar y ejecutar medidas como la propuesta.

ACUERDOS COMERCIALES. Uruguay es un país que exporta todo lo que produce. Es fundamental que se logren acuerdos comerciales con otros países o bloques a nivel Mercosur para que podamos colocar la producción en igual de condiciones que los principales competidores, sin tener que pagar excesivos aranceles tal como ocurre ahora.

BENEFICIO DE TODOS.
Las dos primeras medidas propuestas son fundamentales y de ejecución urgente. Por cada día que se dilate su aplicación perdemos todos y nos empantanamos un poco más. Ya es hora de que despojados de colores o ideologías busquemos soluciones a partir de la conformación de un grupo de trabajo técnico y representativo que analice y decida qué camino seguir.

Comprendamos que no se trata de partidos políticos ni ideologías sino de encontrar soluciones que impulsen el desarrollo económico y social del país, para beneficio de todos.

(*) Por Edmundo Roselli
Diputado por el Partido Nacional

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