¡Es el turismo!

Por Elio García

El departamento de Colonia es presentado como un lugar con una variada oferta turística. Se dice que aquí hay lugar para todos los gustos. Tanto desde el Gobierno Nacional como Departamental se promociona el mismo con novedosas técnicas de marketing, se invierten recursos participando en ferias internacionales para dar a conocer este destino.

Una de las actividades que se viene desarrollando son los llamados “fam press”, que es un viaje de familiarización para periodistas.

Periodistas, blogeros, fotógrafos extranjeros son invitados con todos los gastos pagos a conocer destinos turísticos y vivir una experiencia similar a la que realizaría un turista aquí en Colonia.

Curiosamente en los fam press no siempre se tiene en cuenta a los periodistas locales. Estamos de acuerdo que el turismo depende también en gran medida del conocimiento y de estar en la misma sintonía con los ciudadanos que habitan el lugar. En alguna oportunidad, en la calle, o en cualquier sitio un turista nos ha consultado algo.

Resulta curioso que las autoridades que trazan políticas sobre turismo no se hayan dado cuenta la importancia que significar conocer estas experiencias. Un periodista en el departamento de Colonia debería conocer y experimentar lo que es un servicio cinco estrellas en un hotel del departamento. Recorrer sus restaurantes, hoteles, conocer todos los destinos turísticos y rutas disponibles. Porque un periodista local es un narrador y solo hay una manera de acercarse al conocimiento pleno que es vivir esa experiencia.

- P U B L I C I D A D -

El Ministerio de Turismo y la Intendencia de Colonia deberían invertir en fam press con periodistas locales. Los semanarios, radios, canales de cable y televisión abierta, los portales de información tendrían así la posibilidad de adentrarse en la realidad de estos servicios viviendo tales experiencias.

No hay otra forma de escribir o contar historias de esta actividad económica que da cientos de puestos de trabajos sino es viviendola.

Esto viene a cuento por la reciente nota en La Nación de la periodista Verónica Pagés, en donde advierte que “hay un Carmelo que muchos carmelitanos no conocen.”
Y es verdad. La industria del turismo que vive fundamentalmente de otros mercados, obviamente ajenos a lo local, no dialoga ni se acerca a la ciudad, en términos generales, hay excepciones, pero no dialoga con su entorno, y es un gran error. Por lo menos no suma, creo que resta.

La industria turística debe contagiar a sus habitantes, para que la gente se apropie de la idea de “ciudad turística” se deben tender puentes con sectores que nada tienen que ver con ganar mercados, sino con alcanzar certezas. Una población que sintoniza la idea de ciudad turística en sus intangibles, se transforma en colaboradores naturales.

¿Cómo hablar de algo que no conocemos?, no sabemos los sabores de los platos que presentan a los turistas, desconocemos la experiencia de pasar en un hotel una noche y que nos cuenten los detalles que hacen a la excelencia de un servicio. No sabemos nada de turismo. Y lo único que nos transmiten es que un grupo de extranjeros periodistas especializados vienen a realizar notas que incluso hablan de nosotros.

Faltan políticas de turismo más detallistas e inteligentes. Una reconocida empresa instalada en el departamento de Colonia, no dudó un segundo en enviar a decenas de periodistas y gobernantes del departamento de Colonia a visitar en Europa una instalación similar a la que construirían acá. Y no lo hizo para comprar voluntades, sino para dar herramientas a la prensa local, para que tuvieran la oportunidad de conocer más. De tener material para hablar con propiedad.

La nota de la periodista de La Nación Verónica Pagés da en el clavo. Tenía que venir alguien de afuera para mostrar lo evidente: la falta de diálogo entre sectores que podrían aportar mucho a la actitud ciudadana en ser una zona de tránsito y estadía de turistas.

No tenemos la menor idea de los lugares que se han construido en el departamento de Colonia, del grado de sofisticación alcanzado y de los niveles de excelencia logrados.

En conclusión, de lo que no se conoce nadie habla y peor aún nadie siente e incluso más, hay gente que puede pensar que no existe.

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